Oscar de la Esperanza Palavecino , conocido por su nombre artístico “Chaqueño Palavecino” es uno de los referentes folklóricos más aplaudido del país. Nació un 18 de diciembre de 1959 en el paraje salteño “Rancho el Ñato” que se encuentra en el municipio de Santa Victoria Este, Salta. Sentado en el patio de su casa, con un mate en la mano y vestidos con sus pilchas gauchas nos cuenta sobre las distintas facetas de su vida. Comienzo preguntando al mismo tiempo que le acepto un mate amargo,
¿Por qué elegiste el nombre de Chaqueño Palavecino?
Como nombre artístico me hubiera podido poner Oscar Esperanza que es mi nombre o el gaucho Palavecino.
Me puse el Chaqueño porque me sentía más identificado con el lugar donde nací pero resulta a veces un problema porque hasta en el mismo Salta capital algunos desconocen nuestro punto geográfico, nuestro departamento. Siempre pensaban que era de la provincia del Chaco.
Si siempre te fue bien cantando las canciones populares folklóricas, ¿Por qué decidiste incluir en tu repertorio las coplas?
Al decidir llamarme Chaqueño Palavecino, me dije: ¨Voy a cantar coplas, voy a representar a mi zona, cantando las coplas, las chacareras de mi zona¨, y me lo tomé como un desafío, por todo lo que se burlaban de nosotros y de nuestra tierra.
Esas cosas pasaban… si te vestías de gaucho se reían. No me voy a olvidar nunca de algo que sucedió cuando yo era colectivero.
Un día subió una arquitecta. Iba toda soberbia, y en una vuelta me miró. Ese día había un festival latinoamericano que se hacía con subsede en Tartagal, y yo estaba vestido de gaucho. Ella me miraba y se reía, me miraba y se reía. La gente de ahí no estaba acostumbrada a ver a los gauchos. Aparte…me quedaba tan lindo el traje de gaucho en esa época, yo era flaco, alto y joven, y entonces presumía con mi traje de gaucho.
La arquitecta se rió y eso a mí me dolió mucho, pero ese dolor me ayudó a ser firme en lo mío, en mi identidad, en representar lo mío.
¿Qué recuerdos tienes de tu infancia, de tu madre?
Mi mamá se llamaba Estela y me habrá tenido a los 35 años. Era viuda porque mi padre, que era más jóven que ella, murió de una puñalada antes de que yo naciera.
Yo tengo hermanos de parte de madre y otros de parte de padre, y la cuestión es que yo llevo el apellido de mi madre, porque soy hijo natural.
Así fue que mi madre hizo de madre y de padre a la vez, pero apenas yo nací se enfermó de cáncer, esa maldita enfermedad que en el caso de ella duró muchos años.
Para que ella pudiera tratarse tuvimos que ir a Tartagal y vendimos todo lo que teníamos.
Cuando comenzaste a caminar por la vida desde chico, ¿Qué oficios desempeñaste para sobrevivir?
Fui cadete, lavacopas y lustrabotas en Tartagal, vendí agua y empanadas, até fardos, cargué leña y fuí camionero. Yo iba a la escuela a la mañana y a la tarde trabajaba haciendo eso.
A los 11 o 12 años salía con un primo a vender sandías, vendíamos de todo, salíamos a lustrar en el barrio de YPF, donde siempre había varios zapatos para lustrar, y nos alegraba que hubiera zapatos. En esa época había trabajo para todos así que había plata mientras hubo empresas estatales en Tartagal. No comía el que no quería trabajar, pero el que tenía ganas de trabajar en aquellos tiempos comía, no es ahora así la situación, pero en aquellos tiempos…
Luego fui chofer de ómnibus durante 14 años, antes de dedicarme a la música de lleno.
¿Y ahí largaste con la música?
Fue en Tucumán donde comenzó todo. Antes de eso, éramos cantores de amigos y el problema era el tiempo, poder tener tiempo para grabar un disco. En el norte no había tiempo, laburabas todo el día, no había cómo ni dónde. Es en Tucumán donde me encuentro con la posibilidad de grabar el primer disco y después el segundo. Después trabajé cuatro años en La Veloz del Norte, donde también manejaba Scania. La mayoría fueron Scania. Ahí conocí el Mercedes grande, pero siempre manejaba Scania. Yo siempre he sido más de Scania. Para mí, el Scania es “cara e’ perro” como digo siempre….
¿En Tucumán comenzaste con la posibilidad de grabar?
Este chango, el chofer del ómnibus, él me pide estar allá porque eran cinco choferes. Yo era uno de los que hacían el descanso. El chofer de ómnibus tenía seis o siete días de descanso por mes.
Yo era el infiel que andaba con todos, con toda la barra, haciendo descansos. Parábamos en el parque 9 de Julio. Ahí estaba con Atahualpa. Fueron 10 años, de los cuales habré estado cuatro en Tucumán, en ese tiempo tenía 26 ó 27 años.
Recién ahí tuvimos la posibilidad... incluso el ensayo del primer disco. Cuando veníamos de viaje levantaba a los músicos. No había celular en ese tiempo. Te tenías que comunicar y los músicos no tenían teléfono. Llegábamos y nos metíamos al taller. Así nace el primer disco. Y el segundo casi igual.
Uno de los escenarios más relevantes del folklore es Cosquín, a partir de que te abrieron las puertas de ese escenario mayor, ¿te fue más fácil despegar como artista?
Es bastante difícil cuando uno no es conocido. Entrar en el festival de Tucumán era difícil, entrar en el festival de Orán era difícil, en el de Cafayate era tremendamente difícil. Es por eso que en la Serenata de Cafayate yo canto al amanecer, no me daban espacio y me quedaba para el final. Así se fue corriendo la voz, de boca en boca, que ha sido una parte importante de mi historia. La serenata y lo mío tienen un porque, no es casualidad que haya tocado al amanecer por 15 años.
En Cosquín…. En ese tiempo íbamos, dábamos una vuelta y no podíamos ni entrar. Asomábamos la cabeza y nos sacaban. Hasta que en 1992 pudimos entrar con la delegación de Salta y con otra delegación del Chaco, cuando Los Nocheros recién habían dejado el traje de gauchos. Ahí creo que fue el comienzo en serio, nos miraban un poco más en las peñas. Subíamos a la peña y al principio nos miraban por sobre el hombro, pero después no querían que bajemos. Más tarde gané el premio Notables y comenzamos a llenar Cosquín…
Dejando un lugarcito para la pasión, aquella que en los hombres despierta el fútbol, ¿De qué equipo eres hincha?
Cuando llego a Salta, invitado por mis hermanos, fui a ver a Gimnasia y Tiro de Salta, a verlo a Luis, el hermano del ¨Goya¨Gutiérrez, que jugaba conmigo a la pelota cuando estábamos en los campeonatos de Salta, y ahí me hice hincha de Gimnasia.Los nocheros, por ejemplo, son hinchas de juventud Antoniana y por ahí les gano algún asadito a los muchachos.
Soy hincha de Boca y Gimnasia pero si se disputan estos dos equipos, ¨soy antetodo salteño¨.
Hablando de algo fundamental en la vida de un hombre, otra pasión para muchos, ¿Cómo está constituída tu familia?
Mi familia…tengo hermanos, sobrinos, tíos y mi compañera fiel de muchos años que me ha apoyado en mi carrera desde cuando no era conocido y tocaba en los bailes por la comida, ella se llama Beatriz Robles, es profesora de baile folklórico…y fue mi apoyo incondicional.
¿Tienes hijos?
Varios… una nena y dos varones reconocidos…pero es un tema que considero muy íntimo y me gusta dejar la incógnita de ello.
Sí, tiene mucho más valor aquello que logras con sacrificio. Ahora entiendo la parte empresarial, lo que implica tener gente a cargo. Y es como en todos lados, siempre digo que la persona que no ha sufrido nada no te puede contar historias. Aquí hay músicos que han dormido en el piso y ahora duermen en los mejores hoteles, pero pueden volver a dormir en el peor piso. O sea, son gente que sabe de qué habla y te puede dejar una enseñanza de vida, y que sabrá bajarse del escenario sin tropiezos y con la frente en alto, valorando todo.
Por último Oscar, ¿qué consejo le puedes dejar a aquellos artistas que recién se inician y todavía luchan por un lugar en la memoria de la gente folklorista?
¨Que sean originales, que no busquen imitar a nadie, que sean ellos mismos y que forjen su propio estilo…esos son los que llegan lejos, lo que proponen algo nuevo a la gente y no los que son la copia fiel de Horacio Guaraní, de Soledad, de los Nocheros, de los Chalchaleros…sean ustedes mismos¨.

Qué grande el chaqueño. Bien por eso de ser uno mismo sin imitar a nadie. Lo dice en su canción "no soy cruzao con ninguno, pilcomayeño yo soy"
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